Los candados suelen utilizar una estructura magnética conocida como "llave magnética" para asegurar la cerradura. Este sistema implica una serie de imanes y pasadores metálicos que interactúan entre sí para mantener la cerradura cerrada.
La llave del candado contiene un patrón magnético que corresponde al patrón de imanes y pasadores dentro de la cerradura. Cuando se inserta la llave en la cerradura, los imanes de la llave y la cerradura se alinean, lo que permite apartar los pasadores y abrir la cerradura.
La estructura magnética específica de un candado puede variar según la marca y el modelo. Algunos candados pueden usar un solo imán y pasador, mientras que otros pueden usar múltiples imanes y pasadores dispuestos en diferentes patrones.
En general, la estructura magnética de un candado está diseñada para proporcionar un medio seguro y confiable para bloquear y desbloquear la cerradura, al mismo tiempo que es resistente a forzados y otras formas de manipulación.





